jueves, 10 de junio de 2010

Mi último encuentro con Ramos

Autor: Ernesto Laclau
(Anécdota relatada por Ernesto Laclau en el homenaje realizado a Jorge Abelardo
Ramos en la Biblioteca Nacional, a los diez años de su fallecimiento)
Con Ramos teníamos una relación de trabajo muy estrecha pero Ramos era un hombre reservado en sus contactos , yo trabajé 5 años muy directamente con él y jamás nos tuteamos, siempre nos tratábamos de usted. Y él no tenía un estilo en el cual él compartiera dudas, angustias, al contrario, él pensaba–probablemente correctamente que su función, dada el carácter antagónico que tenían sus posiciones, era impartir certezas a la gente. O sea que era muy difícil tener una conversación media más íntima con él. Y me acuerdo que eran unas pocas semanas antes que nos fuéramos
nosotros del partido, y él ya mas o menos se daba cuenta que, los dos nos dábamos cuenta que nos encontramos que era una cuestión de días, y nos encontramos una noche en el café Tortoni y estuvimos conversando tres horas. Y paradójicamente esa fue la vez en la cual tuvimos una conversación más íntima, más directa, exploramos toda la historia del leninismo. Me acuerdo que en cierto momento le dije: “mire Ramos, ud., pierde el tiempo tratando de buscar sus raíces trotskystas, si hay quien tiene sentido de lo nacional y popular en la política actual es más el partido comunista italiano que nada que pueda venir del trotskysmo.” Y me daba cuenta yo que este argumento le producía un cierto impacto y dijo:
“Bueno, hay que dejar que los muertos entierren a los muertos, tenemos que mirar hacia adelante”...
y cosas así.
Y después, salimos después de tres horas de conversación allí y fuimos caminando por una calle de Buenos Aires y nos despedimos en una esquina. El cruzó a la esquina y en un momento dado, desde la esquina que hacía diagonal con la que yo estaba me grita: “Ernesto..”, entonces me doy vuelta y le digo:
“¿Qué..?”,
Tuvimos que gritarnos un poco porque había tráfico, y era difícil de
escucharse, y él me dice:
“¿Usted hubiera perdonado a los insurrectos de Kronstadt?”,
si ustedes saben lo que es Kronstadt, de todos modos para alguien como él y yo que veníamos de la tradición leninista significaba algo muy preciso: era la el levantamiento de izquierda de los marinos de San Petersburgo, que los bolcheviques con Lenin y Trotsky a la cabeza, reprimieron de una manera brutal, o sea que siempre fue una espina clavada en el torso de la izquierda. Y entonces mi gritó
eso, y entonces yo le grité:
“bueno, en ciertas circunstancias sí, pero tienen que ser circunstancias
muy especiales”.
Entonces me gritó:
“Yo pienso lo mismo”, y se fue.
Fue la última vez que hablamos.