viernes, 27 de marzo de 2026

El peronismo como movimiento nacional: persistencia histórica y desafíos contemporáneos

 


Desde principios de este siglo estamos viviendo una época vertiginosa. Casi todos los analistas señalan que esta velocidad nos hace más difícil tener conciencia de lo que está sucediendo. Los adelantos técnicos, más las causas del devenir histórico, han impactado en nuestro país provocando situaciones impensadas tan solo hace diez años atrás.

 

El adelanto tecnológico que se dio en la comunicación ha disparado vertiginosamente las transformaciones en la sociedad de manera artificial. Este adelanto ha tenido un rol importante en la distracción de los humanos de las situaciones que son importantes para el bienestar común. Si hay bienestar común, no hay sectores privilegiados que se benefician materialmente de las carencias de las mayorías. Ellos son los que provocan la pobreza y la marginación.

 

Así vemos cómo, en nuestro país, esto ha impactado en todos los ámbitos, tanto en los modos de vida como en la política. En referencia a este último aspecto, podemos decir que, si bien se han modificado muchas cosas, en la cuestión fundamental los puntos siguen siendo los mismos.

 

Si nos retrotraemos al surgimiento del peronismo en el año 1945, vemos cómo el mismo se ha mantenido a través del tiempo como alternativa a una política expoliadora a favor de los intereses extranjeros. Esto se debe a que los principios en los modos de vida con base en la ética no han sido corrompidos a pesar del continuo bombardeo en favor del individualismo egoísta propagado por los medios. Haciendo una mirada más profunda, podemos decir que estos principios conservados son una voluntad de vida de una comunidad que coincide con todo lo circundante; esto es, la naturaleza.

 

Así es cómo, con estos principios, observando lo estrictamente político que hace al devenir de nuestra actualidad, le damos un sentido al surgimiento del peronismo que ha podido mantenerse como alternativa hasta nuestros días. Este tuvo y tiene lugar por una concatenación de hechos que se manifiestan de manera conjunta a través de una voluntad personificada en un referente que en su momento fue el Gral. Perón. Estos acontecimientos se dan porque hay un pasado que está vivo, y cuando confluyen las voluntades se producen los hechos que se manifiestan a través de alguien que los personifica. Estos acontecimientos suceden como respuesta a un impedimento de realización voluntaria colectiva. Desde este punto de vista, podemos echar luz sobre nuestro devenir histórico más reciente. Podemos decir que el movimiento peronista surgió en razón de que había una voluntad postergada de la población, y que al encontrar su cauce —esto sería quien lo represente— se funda un movimiento para poder llevar adelante sus propósitos postergados.

 

Una parte importante de la virtud de los fieles referentes del movimiento peronista fue haber retransmitido el mensaje que les llegaba desde la población, haciéndolo una consigna emancipatoria. Para que haya un líder que lleve adelante un propósito, debe haber primero un pueblo que ha transmitido esa necesidad negada por un poder opresor. No debemos hacer un reduccionismo analizando por qué el peronismo como movimiento ha sobrevivido desde 1945; es una tarea que incluye varios aspectos. El más importante es haberse mantenido a través del tiempo como un movimiento sin haberse convertido en un partido político. Este era el propósito del enemigo, porque de esta manera quedaba atrapado en el sistema partidocrático.

 

Esto es importante porque, generalmente, cuando se habla de democracia, sin analizar que este es de origen europeo, cuya finalidad más importante es separar y enfrentar entre sí a los distintos sectores de una comunidad para que no tengan un objetivo común y así lograr su sometimiento a través de la división.

 

Ya lo hemos señalado en otros artículos, pero es necesario volverlo a decir porque tiene muchas aristas y son todas importantes. El concepto de democracia basado en los partidos políticos que expresan la voluntad popular periódicamente, conjuntamente con la división de poderes —ejecutivo, judicial y legislativo—, es una creación europea de la modernidad para preservar el patrimonio y privilegios de las elites gobernantes. La división de poderes tiene la finalidad de que el mismo no quede en manos de un solo sector; esto es, evitar la concentración del poder, es decir, un dictador, pero nada se habla de la concentración del poder económico que maneja los tres poderes, como es el caso argentino.

 

Los medios también son un factor de poder y, como tal, en un caso puntual, hacen maniobras para tratar de enfrentar en las internas del partido justicialista a los distintos sectores que componen el movimiento peronista, el más destacado en la difusión de las diferencias de la corriente Kirchenrista de Máximo y Cristina Kirchner con la de Derecho al Futuro que representa Axel Kicillof.

 

Vale tener en cuenta la frase del libertador Simón Bolívar: "Nos dominan más por el engaño que por la fuerza". Así fue como lograron, en las elecciones presidenciales del 2024, imponer un candidato por medio del engaño que representaba los intereses extranjeros. Como consecuencia de eso, hoy nos encontramos al borde de un colapso económico institucional.

 

El peronismo como movimiento nacional se debate entre ser un movimiento "transversal", como lo señaló Néstor Kirchner en su momento; esto es, que atravesaba todas las capas sociales y generacionales. En el período del kirchnerismo se conservaron principios del movimiento nacional. Se puede decir que esto fue debido a los acontecimientos que le dieron origen: las movilizaciones del 2001 como consecuencia de la debacle del período menemista que lo culminó De la Rúa. La historia demuestra cómo es el pueblo el que crea las condiciones para que, en su momento, surja el instrumento para llevar adelante las necesidades postergadas.

 

A través del tiempo vemos cómo el poder económico-financiero-mediático ha tratado de devorar a toda representación popular. En la primera mitad del siglo pasado vimos lo que le sucedió al radicalismo de Irigoyen: de ser un movimiento ligado a los intereses de la población, pasó a ser un partido político aliado a los sectores dependientes de los intereses de Inglaterra, para después pasar a ser opositor al peronismo y aliado a la embajada de EE. UU. en 1945.

 

En este momento, los poderes foráneos con sus aliados internos están tratando de hacer lo que han hecho siempre con los movimientos que representan los intereses nacionales. Pero, como señalamos al principio, la alternativa neoliberal, para llamarla de algún modo, está en franca decadencia: su ciclo se ha cumplido. Por tal razón, es cada vez más reaccionaria y autodestructiva. Este momento debe ser aprovechado por el peronismo para reconstruir su frente nacional y perfeccionar su accionar táctico para lograr los objetivos históricos aún no realizados.

 

La trascendencia que tuvo la última marcha conmemorando los cincuenta años del golpe del 24 de marzo de 1976 es una demostración de que el movimiento nacional se ha mantenido e, inclusive, se ha fortalecido. La marcha fue masiva y se destacó la participación de los jóvenes, lo que da testimonio del paso de los mandatos históricos de generación en generación. La voluntad del pueblo de volver a construir una política ligada a los intereses comunes quedó de manifiesto; es un testimonio de que el peronismo está vivo, pues es la función de este movimiento y sus principales referentes volver a crear las condiciones para que se manifieste la voluntad de toda esa gente que ha estado expuesta a todas las maniobras del interés extranjero desde siempre.

 

El saber hacer para conseguir los objetivos propuestos es un ejercicio de la vida; es una práctica que sirve tanto para lo individual como para lo colectivo. Pasar esto a lo político implica muchos respectos. Hoy en día vemos cómo, en ambos frentes, se utilizan tácticas para imponerse uno sobre el otro. La ventaja que tiene el sector que defiende los intereses nacionales es que cuenta con la verdad a su favor; así, la voluntad es mayor. Frente a esto, el poder oculto trata de manipular a través de los medios de comunicación para que la población esté desinformada.

 

Así volvemos a lo planteado inicialmente. Los medios de información están al servicio de los intereses extranjeros; recurren a todo tipo de maniobra sin miramientos, pero, a pesar de esto, no pueden vencer la voluntad de un pueblo. Vemos cómo, poco a poco, se va reconfigurando el movimiento nacional.


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