Desde
principios de este siglo estamos viviendo una época vertiginosa. Casi todos los
analistas señalan que esta velocidad nos hace más difícil tener conciencia de
lo que está sucediendo. Los adelantos técnicos, más las causas del devenir
histórico, han impactado en nuestro país provocando situaciones impensadas tan
solo hace diez años atrás.
El adelanto
tecnológico que se dio en la comunicación ha disparado vertiginosamente las
transformaciones en la sociedad de manera artificial. Este adelanto ha tenido un
rol importante en la distracción de los humanos de las situaciones que son
importantes para el bienestar común. Si hay bienestar común, no hay sectores
privilegiados que se benefician materialmente de las carencias de las mayorías.
Ellos son los que provocan la pobreza y la marginación.
Así vemos
cómo, en nuestro país, esto ha impactado en todos los ámbitos, tanto en los
modos de vida como en la política. En referencia a este último aspecto, podemos
decir que, si bien se han modificado muchas cosas, en la cuestión fundamental
los puntos siguen siendo los mismos.
Si nos
retrotraemos al surgimiento del peronismo en el año 1945, vemos cómo el mismo
se ha mantenido a través del tiempo como alternativa a una política expoliadora
a favor de los intereses extranjeros. Esto se debe a que los principios en los
modos de vida con base en la ética no han sido corrompidos a pesar del continuo
bombardeo en favor del individualismo egoísta propagado por los medios.
Haciendo una mirada más profunda, podemos decir que estos principios
conservados son una voluntad de vida de una comunidad que coincide con todo lo
circundante; esto es, la naturaleza.
Así es
cómo, con estos principios, observando lo estrictamente político que hace al
devenir de nuestra actualidad, le damos un sentido al surgimiento del peronismo
que ha podido mantenerse como alternativa hasta nuestros días. Este tuvo y
tiene lugar por una concatenación de hechos que se manifiestan de manera
conjunta a través de una voluntad personificada en un referente que en su
momento fue el Gral. Perón. Estos acontecimientos se dan porque hay un pasado
que está vivo, y cuando confluyen las voluntades se producen los hechos que se
manifiestan a través de alguien que los personifica. Estos acontecimientos
suceden como respuesta a un impedimento de realización voluntaria colectiva.
Desde este punto de vista, podemos echar luz sobre nuestro devenir histórico
más reciente. Podemos decir que el movimiento peronista surgió en razón de que
había una voluntad postergada de la población, y que al encontrar su cauce
—esto sería quien lo represente— se funda un movimiento para poder llevar
adelante sus propósitos postergados.
Una parte
importante de la virtud de los fieles referentes del movimiento peronista fue
haber retransmitido el mensaje que les llegaba desde la población, haciéndolo
una consigna emancipatoria. Para que haya un líder que lleve adelante un
propósito, debe haber primero un pueblo que ha transmitido esa necesidad negada
por un poder opresor. No debemos hacer un reduccionismo analizando por qué el
peronismo como movimiento ha sobrevivido desde 1945; es una tarea que incluye
varios aspectos. El más importante es haberse mantenido a través del tiempo
como un movimiento sin haberse convertido en un partido político. Este era el
propósito del enemigo, porque de esta manera quedaba atrapado en el sistema
partidocrático.
Esto es
importante porque, generalmente, cuando se habla de democracia, sin analizar
que este es de origen europeo, cuya finalidad más importante es separar y
enfrentar entre sí a los distintos sectores de una comunidad para que no tengan
un objetivo común y así lograr su sometimiento a través de la división.
Ya lo hemos
señalado en otros artículos, pero es necesario volverlo a decir porque tiene
muchas aristas y son todas importantes. El concepto de democracia basado en los
partidos políticos que expresan la voluntad popular periódicamente,
conjuntamente con la división de poderes —ejecutivo, judicial y legislativo—,
es una creación europea de la modernidad para preservar el patrimonio y
privilegios de las elites gobernantes. La división de poderes tiene la
finalidad de que el mismo no quede en manos de un solo sector; esto es, evitar
la concentración del poder, es decir, un dictador, pero nada se habla de la
concentración del poder económico que maneja los tres poderes, como es el caso
argentino.
Los medios
también son un factor de poder y, como tal, en un caso puntual, hacen maniobras
para tratar de enfrentar en las internas del partido justicialista a los distintos
sectores que componen el movimiento peronista, el más destacado en la difusión
de las diferencias de la corriente Kirchenrista de Máximo y Cristina Kirchner
con la de Derecho al Futuro que representa Axel Kicillof.
Vale tener
en cuenta la frase del libertador Simón Bolívar: "Nos dominan más por el
engaño que por la fuerza". Así fue como lograron, en las elecciones
presidenciales del 2024, imponer un candidato por medio del engaño que
representaba los intereses extranjeros. Como consecuencia de eso, hoy nos
encontramos al borde de un colapso económico institucional.
El
peronismo como movimiento nacional se debate entre ser un movimiento
"transversal", como lo señaló Néstor Kirchner en su momento; esto es,
que atravesaba todas las capas sociales y generacionales. En el período del
kirchnerismo se conservaron principios del movimiento nacional. Se puede decir
que esto fue debido a los acontecimientos que le dieron origen: las
movilizaciones del 2001 como consecuencia de la debacle del período menemista
que lo culminó De la Rúa. La historia demuestra cómo es el pueblo el que crea
las condiciones para que, en su momento, surja el instrumento para llevar
adelante las necesidades postergadas.
A través
del tiempo vemos cómo el poder económico-financiero-mediático ha tratado de
devorar a toda representación popular. En la primera mitad del siglo pasado
vimos lo que le sucedió al radicalismo de Irigoyen: de ser un movimiento ligado
a los intereses de la población, pasó a ser un partido político aliado a los sectores
dependientes de los intereses de Inglaterra, para después pasar a ser opositor
al peronismo y aliado a la embajada de EE. UU. en 1945.
En este
momento, los poderes foráneos con sus aliados internos están tratando de hacer
lo que han hecho siempre con los movimientos que representan los intereses
nacionales. Pero, como señalamos al principio, la alternativa neoliberal, para
llamarla de algún modo, está en franca decadencia: su ciclo se ha cumplido. Por
tal razón, es cada vez más reaccionaria y autodestructiva. Este momento debe
ser aprovechado por el peronismo para reconstruir su frente nacional y
perfeccionar su accionar táctico para lograr los objetivos históricos aún no
realizados.
La
trascendencia que tuvo la última marcha conmemorando los cincuenta años del
golpe del 24 de marzo de 1976 es una demostración de que el movimiento nacional
se ha mantenido e, inclusive, se ha fortalecido. La marcha fue masiva y se
destacó la participación de los jóvenes, lo que da testimonio del paso de los
mandatos históricos de generación en generación. La voluntad del pueblo de
volver a construir una política ligada a los intereses comunes quedó de manifiesto;
es un testimonio de que el peronismo está vivo, pues es la función de este
movimiento y sus principales referentes volver a crear las condiciones para que
se manifieste la voluntad de toda esa gente que ha estado expuesta a todas las
maniobras del interés extranjero desde siempre.
El saber
hacer para conseguir los objetivos propuestos es un ejercicio de la vida; es
una práctica que sirve tanto para lo individual como para lo colectivo. Pasar
esto a lo político implica muchos respectos. Hoy en día vemos cómo, en ambos
frentes, se utilizan tácticas para imponerse uno sobre el otro. La ventaja que
tiene el sector que defiende los intereses nacionales es que cuenta con la
verdad a su favor; así, la voluntad es mayor. Frente a esto, el poder oculto
trata de manipular a través de los medios de comunicación para que la población
esté desinformada.
Así
volvemos a lo planteado inicialmente. Los medios de información están al
servicio de los intereses extranjeros; recurren a todo tipo de maniobra sin
miramientos, pero, a pesar de esto, no pueden vencer la voluntad de un pueblo.
Vemos cómo, poco a poco, se va reconfigurando el movimiento nacional.


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