jueves, 16 de abril de 2026

La culminación de la modernidad y nuevo paradigma emergente: los BRICS como respuesta a la crisis occidental

 El presente que estamos atravesando es la culminación de un ciclo que comenzó hace 500 años, llamado "la modernidad". Esta primera mitad del siglo XXI será recordada por el hecho de superar un periodo histórico tan largo. Muchos de nosotros no tomamos conciencia de la verdadera dimensión del momento que estamos viviendo. Esta forma de vivir, que ha perdurado tanto tiempo, ha establecido un orden que se ha sostenido imponiendo una manera de pensar. Dicha manera de pensar, profundamente instalada, se basa en que una sociedad no puede avanzar si no es a través de "orden y progreso", consigna que se estableció en el siglo XVIII con la expansión del capitalismo imperialista. 

 Si bien durante el transcurso de los años fueron sucediendo distintos periodos que dieron lugar a nuevas formas de gobierno, esto se implementó mediante un nuevo tipo de poder coercitivo del Estado, a través del armado de un consenso ideológico en la sociedad civil. Podemos decir que la primera gran expansión de Occidente, usando este método, fue el imperio español mediante la cooptación del cristianismo. Esto ya lo he señalado antes, haciendo referencia a Frei Betto, el teólogo y pensador brasileño que sostiene que cooptar un símbolo es la mejor manera de neutralizar su significado. 

 El poder no se sostiene únicamente por la fuerza del Estado, sino también por la capacidad de la clase dominante para persuadir a las masas de aceptar un determinado orden supuestamente legítimo y natural. Es aquí donde el derecho juega un papel clave. No es solo un conjunto de normas, sino un mecanismo ideológico que contribuye a consolidar el dominio cultural y político. 

 Esto se estableció en el hemisferio norte occidental con la expansión del cristianismo mediante la colonización, y luego a través de los sistemas "democráticos" nacidos en Europa. Oriente tiene un devenir histórico diferente. Habría que analizarlo en profundidad. Una de las hipótesis más difundidas es que preservaron una concepción holística. Al respecto, un filósofo iraní, Seyyed Hossein Nasr, ha desarrollado la idea de que la civilización occidental se caracteriza por un enfoque analítico, fragmentado y secular, mientras que el mundo islámico y oriental en general mantiene una visión holística e integradora del conocimiento y la realidad. Nasr argumenta que Occidente comienza con una mirada dualista del mundo a partir de los siglos XVI y XVII, precisamente cuando inicia su expansión colonizadora. En esto coincide con la argumentación de Ramón Grosfoguel y Katya Colmenares, entre otros, al señalar las diferencias entre Oriente y Occidente. Es así como se constituyó en Occidente una superestructura que irradia una manera de vivir y pensar que no coincide con la forma natural en que se debería desarrollar la vida en una comunidad. 

 La crisis de Occidente y la emergencia de un nuevo paradigma 


 Luego de 500 años, ante la crisis de Occidente, hoy vuelve a emerger junto a algunos países que no fueron parte del fenómeno capitalista occidental. Así se ha gestado el nuevo paradigma —si se lo puede llamar así—. Es una interpretación que, con base en experiencias del pasado, reconstruye un presente que contempla las necesidades de la comunidad, con la particularidad de que no obedece a los parámetros típicos de una democracia formal. La emergencia reciente de todo esto en el hemisferio sur se debe a países que, obedeciendo al reclamo de sus poblaciones, han comenzado una experiencia de organización no contemplada en los parámetros anteriores. 

 Por tal razón se puede decir que los BRICS son la respuesta a la crisis desatada por Occidente. Así como cualquier organismo vivo tiene sus autodefensas, podemos aplicar el mismo criterio: el sistema inmunológico de la vida en el planeta ha reaccionado contra un sistema que comenzó a gestarse con la modernidad en los siglos XVI y XVII, llegando a un límite que ya es insostenible. Entendiéndolo así, podemos afirmar que la heterogeneidad de países que conforman los BRICS obedece a una autodefensa frente a la destrucción sistemática de Occidente. Esta nueva alternativa que asoma en el horizonte no implica que debamos volver atrás dejando de lado los avances en la ciencia, sino incorporar todos los conocimientos técnicos y científicos para un buen vivir de la población. 

 Debemos considerar lo importante que es conocer las razones por las cuales estamos atravesando estos acontecimientos. Esto tiene relevancia porque, sin saber las causas de la situación actual, es imposible llevar adelante acciones para poner fin a la crisis y dar lugar a un periodo más armonioso. Los errores —muchos infundados— que se han cometido al interpretar mal el pasado han tenido un precio muy alto. Y digo infundados porque siempre ha habido una intencionalidad para distorsionar los acontecimientos; esto nos costó muy caro en el siglo anterior. 
 
El actual sistema se defiende; de ahí la lucha denodada por liderar la comunicación, que es de fundamental importancia para sostener un sistema que se está cayendo. Es de vital importancia volver sobre este tema, el cual está camuflado de tal manera que no nos damos cuenta de su influencia. Cuando emitimos una opinión, creemos que es nuestra, pero en verdad es la consecuencia de una sutil red de información que va permeando a la sociedad para que crea en las "verdades" difundidas y actúe en consecuencia.

 El conflicto en Medio Oriente como choque de dos eras 


 La actual situación de guerra en Medio Oriente —que económicamente involucra a todos— es el epicentro del enfrentamiento entre dos mundos: el que nació hace 500 años y el que comenzó a nacer desde 2009, los BRICS. En una economía multipolar donde se intercambian los productos según las necesidades de cada región, la guerra del Golfo no hubiera ocurrido. Una de las razones de esta guerra es que EE. UU., como representante de Occidente, está perdiendo el monopolio del comercio de petróleo en dólares. Esta situación es la que produce la emergencia de otras monedas y de una economía independiente del sistema financiero SWIFT. 
 
Los bancos pertenecientes al sistema occidental capitalista son los que sostienen a los gobiernos afines a sus objetivos. Ellos determinan a quiénes benefician o a quiénes bloquean. Los casos más conocidos son Cuba e Irán. Para esto usan la herramienta más conocida: el sistema SWIFT (Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales). Este sirve para bloquear el comercio de un país, ya que es la principal red de mensajería que utilizan los bancos a nivel mundial para comunicar y autorizar transferencias internacionales de dinero. Ser excluido de SWIFT equivale a ser "desconectado" del sistema financiero global, lo que dificulta de manera extrema la capacidad de un país para realizar importaciones y exportaciones. Las empresas no pueden pagar a proveedores extranjeros, y los vendedores no pueden recibir pagos del exterior. Frente a esto, los BRICS están implementando formas de pago diversas, por ejemplo, en las monedas de cada país.
 
La pérdida de la hegemonía de Occidente ya está en marcha. Ya no tiene el monopolio de la comercialización del petróleo en dólares. Comenzó la atomización de la OTAN. Todos estos son los signos más importantes. Rusia pasa a ser uno de los países referentes de la OPEP, que históricamente manejaba EE. UU. Los árabes súbditos del país del norte —como Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Dubái y otros— han naufragado en el transcurso de la guerra. Su dependencia de EE. UU. terminó. Comienza una nueva historia en la que los protagonistas son Rusia, China y los países del hemisferio.

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