La actual situación en Medio Oriente, en parte,
obedece al estado de crisis del gobierno de EE. UU. que está a merced del poder
oculto del Deep State, mundo financiero que no tiene bandera y
solo responde a intereses económicos. Este poder es el que corroe a las
sociedades llevándolas a un extremo como del que hemos sido testigos en el caso
Epstein. Atrapa a las personas, las corrompe y las pone al servicio de los
peores intereses. Es así como podemos entender el fenómeno de Donald Trump:
este asumió el gobierno con la idea de volver a recuperar el nivel de vida
perdido, MAGA (Make America Great Again). Esto
llevó a muchos estadounidenses a votar por D. Trump, pero esto derivó en una
claudicación del gobierno estadounidense frente a un poder económico que no
solo conquista por su poder, sino también por la intimidación. El asesinato del
político de derecha Charlie Kirk fue un crimen político cometido en la ciudad
de Orem el 10 de septiembre de 2025. Este joven partidario de D. Trump se había
manifestado públicamente en contra del poder financiero enquistado en el
gobierno de Israel.
Esta nueva arquitectura de poder económico comienza
con la creación de Bretton Woods, estableciendo las políticas económicas
mundiales que estuvieron vigentes desde 1944 hasta principios de la década de
1970. Se establecieron las reglas para las relaciones comerciales y financieras
entre los países europeos que habían quedado debilitados por la Segunda Guerra
Mundial. Bretton Woods se proponía auxiliar a los países europeos frente al
asecho del poder de los soviéticos de aquel entonces. El librecambismo
pregonado estaba regido por estas identidades (Bretton Woods y el FMI, Fondo
Monetario Internacional), quienes establecían las condiciones para los demás
países y las relaciones con el Tercer Mundo.
En los acuerdos, también se decidió la creación del
Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, usando el dólar
estadounidense como moneda de referencia internacional. Ambas organizaciones
empezaron a funcionar en 1946.
En EE. UU. fue donde se establecieron las reglas para
las relaciones comerciales y financieras entre los países más industrializados
del mundo (FMI, Banco Mundial). Esta fue una política económica para apoyar a
la Europa debilitada que salía de la Segunda Guerra y no cayera en manos del
bloque soviético, que era el enemigo de ese entonces. Las cuestiones del porqué
del fracaso de las exrepúblicas socialistas soviéticas merecen otro análisis.
Así se fue construyendo un poder supranacional, desde
la Segunda Guerra, que dejaba en un segundo plano los intereses particulares de
las naciones.
Esto influyó de manera determinante para que se
formaran los BRICS a principios de este milenio. En los últimos 16 años se han
transformado en una alternativa a la decadencia de Occidente; la única
alternativa del siglo pasado era representada por la Unión Soviética. Cuestión
que era explotada por la propaganda occidental en razón de sus limitaciones. En
este momento estamos entrando en un nuevo período histórico: estamos haciendo
la experiencia, no sabemos el tiempo que durará esta crisis de cambio, ni
tampoco cuál será el desenlace final. Sí podemos narrar lo que ha venido
sucediendo en la historia de la humanidad, y el hecho de poder mirar hacia
atrás nos permite hacer un pronóstico hacia adelante de cuál sería el futuro
posible. Este tema es de amplio debate. Los que viven a costa del sistema
actual sostienen que el futuro no es promisorio; son los que hablan de la
transmodernidad, en la cual el ser humano tendrá una función determinada en un
nuevo orden social controlado y dirigido por la inteligencia artificial, en
donde todo será armonía. Este proyecto, hoy difundido y pregonado, es la
continuidad de lo que comenzó hace 500 años. A través del tiempo fue
significativo el cambio que produjo la utilización de los adelantos técnicos
con distintos fines a los que se los utilizó en un principio en Oriente. Este
tema no está muy desarrollado, tal vez por falta de información, por su
antigüedad y también por ocultamiento, pues que se sepa esto no beneficiaría a
Occidente. Es conocido que muchos descubrimientos y su utilización se dieron
primero en Oriente: conocimientos que llegaron a la atrasada Europa a través de
la Ruta de la Seda. Después de quinientos años esto se ha reeditado, pero de
manera diferente.
¿Podemos plantear como interrogante que Oriente se ha
diferenciado de Occidente al utilizar la ciencia y la técnica del último siglo
y principio de este con el mismo criterio que utilizó sus descubrimientos a
partir del siglo II a. C.? No sé si tanto, pero sí podemos corroborar que en la
mayoría de los países integrantes se respeta el modo de vida de las diferentes
comunidades y el intercambio comercial se hace buscando el beneficio mutuo.
A través de los siglos ha habido una evolución; este
largo proceso lleva a las civilizaciones por distintas etapas que no coinciden
para nada con las que nos han inculcado en nuestras instituciones educativas.
Nos enseñaron que hay tres grandes períodos: el Antiguo, la Edad Media y la
Modernidad; esta última es la que está llegando a su fin.
Con la cooptación del cristianismo en el siglo III por
parte del Imperio romano se produce la expansión, dando lugar siglos más tarde
a lo que hoy se llama el continente europeo. En los siglos XVI y XVII, en
Europa, comienza la modernidad con la secularización de los valores, proceso
por el cual algo que se consideraba sagrado o religioso pierde ese estatus y
pasa a ser entendido como un asunto puramente humano o terrenal. Podemos
arriesgarnos a decir que el lugar de Dios lo ocupa el dinero. El fetichismo del
dinero es la "tiranía del rendimiento", como hemos visto en artículos
anteriores (sobre Dussel, Benjamín o el fetichismo del dinero). La modernidad
occidental construyó su éxito sobre la base del individuo aislado y la razón
instrumental. Este artículo propone que la actual crisis entre Occidente y
Oriente no es un mero choque cultural, sino la manifestación geopolítica del
agotamiento de ese modelo (la modernidad) y el surgimiento de una alternativa.
Todo lo anteriormente narrado es la introducción para
poder tener una mirada más abarcativa de la guerra que estamos viviendo en
Medio Oriente. El marco ventajoso para Irán sería el contexto internacional por
ser distinto a las anteriores guerras: no las guerras interimperialistas como
la de los Treinta Años (siglo XVII) y la Primera y Segunda del siglo pasado, me
refiero a las del imperialismo contra los países que se resistían al vasallaje,
por ejemplo, el caso de Vietnam.
Hoy Irán tiene el apoyo casi explícito de Rusia y
China, además de que, gracias a la diversidad de información, no es posible
ocultar la verdad sobre lo que se dice de ese país respecto al atraso cultural
y la cuestión de las mujeres. Estas son mayoría en la universidad y tienen un
rol en lo social y económico mayor al de Occidente.
EE. UU. es arrastrado a una guerra en donde el pueblo
estadounidense no quiere participar, por el hecho de que el gobierno de EE. UU.
obedece a ese poder supranacional financiero que ya señalamos. En EE. UU. se
están llevando a cabo movilizaciones en contra de la guerra.
La experiencia de Vietnam está lejos, pero en aquel
momento, luego que se supo la verdad, trajo como consecuencia que los
siguientes gobiernos de EE. UU. se mantuvieron al margen de intervenciones
militares directas por mucho tiempo.
En síntesis, se puede decir que un enfrentamiento con
Irán, país que cuenta con el apoyo de China y Rusia, terminará de debilitar el
poder financiero internacional y, paralelamente, al sistema armamentístico que
obedece a él.
La actual crisis entre Occidente y Oriente no es un
mero choque de intereses económicos, sino la manifestación geopolítica del
agotamiento del modelo financiero neoliberal ya señalado y el surgimiento de
una alternativa.
De esta manera podemos tener una mirada más abarcativa
de los motivos del presente conflicto en Medio Oriente. Si bien es cierta la
importancia del petróleo y la situación estratégica de Irán por ser la conexión
de Oriente con Oriente occidental y Occidente, la cuestión viene de lejos (como
señalamos en un principio) y es una situación que se profundizó: el ciclo de la
modernidad está llegando a su fin. La historia dirá cuál es el desenlace y el
porvenir de la humanidad.






