domingo, 5 de julio de 2026

El ocaso de la lucha armada y el verdadero trasfondo del golpe de 1976: manipulación, intereses económicos y memoria histórica

 




El regreso del peronismo y el debate sobre la táctica guerrillera

 

En la Argentina, a partir del triunfo de Héctor Cámpora en el año 1973, la lucha armada comenzó a perder el apoyo de la población. Se consideraba que, con la vuelta del peronismo al poder, se había logrado uno de los objetivos de las demandas populares. Anteriormente, la resistencia armada estuvo justificada por la represión de la Revolución Libertadora, desde el año 1955 en adelante, y por la proscripción del peronismo. A partir de la asunción al poder en 1973, se abrió un gran debate interno sobre la táctica a implementar. Unos decían suspender la lucha armada; otros, continuarla. Seguir con el enfrentamiento armado significaba desestabilizar al gobierno y justificaba la acción parapolicial.

 

El golpe del '76 y el propósito económico oculto

 

Pasado medio siglo, hoy se sostiene que la acción de los grupos guerrilleros fue uno de los justificativos del golpe cívico militar del año 1976. Este tema "está vivo"; hay que tratarlo con el debido respeto hacia aquellos que dieron la vida y hacia los que han perdido a sus seres queridos en ese periodo. Lo que sí hay que hacer es desmantelar las mentiras que se han dicho y se dicen para tratar de desviar la atención.

 

El propósito oculto del golpe militar fue instalar un gobierno que profundizara la política económica que se había iniciado en el año 1955. El justificativo era combatir la "subversión" y restaurar el orden mediante el llamado "Proceso de Reorganización Nacional". Una de las consignas difundidas fue "Dios, Patria y Familia", como valores que sostenían el imaginario castrense en contra del marxismo, considerado una ideología foránea y en contra de los intereses nacionales. Lo que quedaba oculto —y que contradecía el "patriotismo castrense"— fue la entrega del patrimonio nacional a manos extranjeras; esto no coincidía con la tradición militar, por haber sido parte de la fundación del Estado nación desde un principio. En razón de esto, hubo un sector del ejército que no apoyó el golpe y tampoco participó de la represión. Este es un tema que debe tratarse. Hoy intentan volver a comprometer a las fuerzas armadas (a través de la vicepresidenta) para una continuidad del actual gobierno a merced de los intereses financieros extranjeros.

 

Fragmentación social, campaña mediática y el triunfo radical de 1983

 

La opinión popular, en el transcurso de la década de los setenta, se fue fragmentando. Esto sucedió, en gran medida, por la campaña mediática en contra del peronismo y de los guerrilleros, a quienes se acusaba del inicio de la violencia. Todo esto desembocó en el triunfo del radicalismo en 1983.

Teniendo en cuenta todo esto, hoy se puede tener una mirada más abarcativa de lo que nos sucedió hace 50 años. En gran parte, la influencia mediática cultural influyó para que los acontecimientos tomaran un camino de enfrentamiento interno y de autodestrucción. Esto no desmerece para nada la lucha bien intencionada de los militantes de la época. Otra mentira es que hubo una guerra. Esto no es cierto, porque la verdadera causa del genocidio fue el propósito de proseguir con un proyecto económico que habían iniciado en el año 1955.

 

La construcción cultural y el prejuicio de la "modernidad"

 

Hoy, mirando hacia atrás, podemos decir que una de las tareas de los medios de comunicación es crear una determinada cultura. Todos los sectores sociales están expuestos a esta influencia. Esto se expandió con el desarrollo de la ciencia y la técnica: primero la imprenta y, luego, exponencialmente, con la radio y la televisión en el siglo XX. La frase sarmientina "civilización o barbarie" tiene origen en el siglo XIX, por la contraposición del desarrollo tecnológico en Europa con las civilizaciones autóctonas de América del Sur. Este es un prejuicio que aún está vivo. Hoy se sigue considerando que progresar es estar cada vez mejor, superando el atraso y los modos de vida antiguos. La palabra "moderno" implica bienestar. Sin embargo, esta palabra es el origen del comienzo de la decadencia del hombre frente a su medio circundante. Este tema ya lo hemos tratado en artículos anteriores.

 

La manipulación informativa como herramienta de dominación

 

En los distintos momentos históricos, la manipulación informativa siempre fue relevante para llevar adelante un proyecto. Todos los imperios manejaron la información para poder tener a disposición a la población. El origen de la frase bíblica de Jesús —"perdónalos, no saben lo que hacen"— se refiere a que los soldados que lo estaban matando lo hacían por obediencia al imperio romano, sin tener conciencia del acto que estaban llevando a cabo.

El propósito, en el manejo de la información, es generar desconfianza, fomentar el individualismo, la meritocracia y la competencia. Todos estos principios van en contra de la comunidad. En un principio, esto comenzó con la exaltación de las capacidades del hombre por sobre la naturaleza. Esto lo llevó a resaltar su individualidad con el fin de autodesarrollarse y expandir su influencia. Es así como Occidente logró extender su influencia en casi todo el mundo. Hoy, esto ha desencadenado una crisis sin precedentes, en la cual aparecen varias teorías sobre su desenlace y el futuro posible. Se han promocionado teorías como "transhumanismo", "posverdad", etc., que ya hemos enumerado en artículos anteriores. Todas estas teorías hacen un diagnóstico de la realidad relatando los síntomas de manera acertada, pero ninguna de ellas pone en evidencia el verdadero causante del desastre.

 

La "captura" de las causas justas y el fomento del individualismo

 

El sistema es muy afinado en la manera de manipular la información. Primero tratan de capturarla para tergiversarla y, si no lo logran, la censuran. La "captura" se le llama a la utilización de causas justas para crear desesperanza y divisiones internas, impidiendo así un encadenamiento de las demandas. La captura más importante fue la del cristianismo, de la cual dimos un ejemplo más arriba y se ha tratado en otros artículos.

 

Debemos tener presente que el poder extranjero siempre se articula sobre las diferencias internas. Es conocido el dicho inglés: "Es muy difícil gobernar una colonia sin la colaboración de los súbditos".

 

Las emociones son constitutivas de la forma de ver las cosas; le dan un sentido a la vida. De esta manera, los que son permeables a la información sesgada son capturados y llevados a posiciones enfrentadas con los intereses colectivos de su sociedad. Cuando los vecinos se enojan con alguien que hace daño, hay una solidaridad comunitaria en el sentido de que condenan todo aquello que pueda perjudicar al vecindario. Los dueños del poder se montan sobre estas diferencias, las tergiversan señalando como culpables a los marginales, que deben ser condenados por no integrarse a la sociedad. Ocultan así al verdadero culpable, que es el sistema que margina y condena a la pobreza. En síntesis, el culpable es el sistema, no las personas.

 

El concepto de que cada uno tiene su punto de vista es sesgado; como se dice comúnmente, siempre hay un sentido común que se comparte y conforma la vida en el vecindario. Esta es la antítesis del pensamiento cartesiano "pienso, luego existo", que resalta el individualismo por sobre la colectividad.

 

Las crisis, las luchas emancipatorias y la distorsión histórica

 

A pesar de toda esta acción deliberada del poder para mantener a la población sojuzgada, las expresiones de rechazo siempre han encontrado la forma de manifestarse. No hay sector social que no sea afectado por el sojuzgamiento económico y su propaganda, desde los sectores más acomodados con sus intelectuales hasta los más pobres.

 

Así han transcurrido los últimos siglos, con diversas manifestaciones emancipatorias ocasionadas por las crisis. Estas han sido analizadas y estudiadas, pero todas llegan a nuestras manos con una tergiversación para no poder identificar el verdadero origen causante. El objetivo de distorsionar los hechos es canalizar el descontento social hacia objetivos equivocados. De esta manera, podemos ver en la historia las luchas perdidas por tener un diagnóstico errado.

 

Panorama actual e injerencia extranjera en Sudamérica

 

De esta manera llegamos a nuestros días y vemos lo que nos está sucediendo, sea a nivel local o internacional. Todo el discurso está atravesado por una visión sesgada que persigue un propósito determinado, como ya se señaló. La cuestión que se persigue es siempre la misma: disponer de los recursos para poder seguir implementando políticas económicas a su favor. No importa cómo; solo importa sojuzgar para extraer el mayor provecho económico de un determinado pueblo. Esto ha originado, a través de la historia, movimientos emancipatorios contra un enemigo en común.

 

En este momento estamos atravesando una embestida que ha desencadenado una crisis sin precedentes. Esto se da en toda Sudamérica. No contentándose con manipular la información, ahora también intervienen en el resultado de las elecciones; sucedió en Ecuador, en Colombia y en Perú. A pesar de la manipulación informativa, estas manipulaciones salen a la luz, cuestión que, tarde o temprano, generará una respuesta social.


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