miércoles, 31 de diciembre de 2025

La Prisión Invisible del Capital: Eurocentrismo y la Tiranía del Rendimiento


 

Varios intelectuales de Argentina, y también de Latinoamérica, siguen analizando al día de hoy la problemática social y económica desde un punto de vista eurocéntrico. Más allá de que ellos se consideren críticos y opositores al sistema, en verdad no lo son. Analizando el tema en profundidad, se puede decir que son funcionales al sistema por el hecho de ocultar las verdaderas causas de la dependencia del imperialismo occidental.

 

Los evasores que ellos denuncian son consecuencia de un sistema que alimenta una manera de producir dinero en forma financiera. Este es, en verdad, el sostén de todo el sistema capitalista occidental. Este sistema es el que hay que denunciar; coopta a los tenedores del dinero, "los dueños del capital". Por esto se dice que hay una tiranía del rendimiento.

 

La riqueza es gestionada por fondos de inversión y bancos que atrapan a los especuladores en una competencia global por el rendimiento. Si uno de ellos no crece al mismo ritmo que los índices de referencia —por ejemplo, el S&P 500 (uno de los indicadores más importantes de al menos 500 empresas)—, se considera una "mala gestión". Esto los obliga a buscar, inevitablemente, paraísos fiscales y jurisdicciones más flexibles para maximizar las ganancias. Por todo esto, muchos viven con un miedo estructural a la pérdida de estatus, de poder, de "lo ganado". El sistema les ofrece "protección" mediante el secreto y la fragmentación de sus activos. Salirse de ese sistema —declarar todo, pagar impuestos en su país— los haría sentirse vulnerables frente a sus pares que se mantienen en el anonimato. Están atrapados en una carrera financiera entre ellos mismos.

 

El verdadero poder no lo tiene el CEO, sino los gestores de fondos de inversión (como BlackRock, Vanguard o State Street), que son los dueños mayoritarios de las grandes corporaciones. Su mandato es único: retornos. Ellos son los "capitanes del suprapoder", pero a su vez están atrapados por la competencia con otros fondos.

 

Podemos decir que los individuos más ricos y poderosos son esclavos de un poder que ellos mismos han creado. Son, en muchos sentidos, los prisioneros más efectivos del sistema. No pueden escapar de su lógica sin arriesgar su posición dentro de él. Son funcionarios intercambiables: si uno no cumple con el mandato implacable del rendimiento financiero a corto plazo, el sistema lo expulsa y pone a otro en su lugar.

 

Desde la mitad del siglo pasado comenzó la desmaterialización de la riqueza. La fortuna ya no es una fábrica, sino un portafolio de activos financieros globales.

 

La alternativa a esto es superar el sistema que tiene como centro al individuo aislado, un concepto que comenzó en los siglos XVII y XVIII en Europa —contenido que aún se enseña desde ese punto de vista en nuestras universidades—. En todas las instituciones de Occidente que tienen que ver con la transmisión de conocimientos, se toma al hombre como sujeto y artífice de la historia de la humanidad. Esta exaltación del individualismo es el punto central del desarrollo y expansión del capitalismo hasta nuestros días, y ha sido el factor más importante para su desarrollo como motor de progreso. Se destacan las capacidades de las personas como principio impulsor para lograr objetivos que, supuestamente, beneficiarían a toda la sociedad.

 

En tal sentido, se estimula a los emprendedores excluyendo la acción solidaria. Esto trajo aparejada la exclusión social, con las consecuencias por todos conocidas. Un objetivo colectivo es el único que puede contener a los individuos.

 

Este ciclo ha llegado a su fin. Hoy, Europa occidental está en una crisis profunda. Han emergido teorías poshumanistas que plantean un horizonte distópico frente a la encerrona. El Grupo de Davos, en donde se concentran los más ricos del mundo y se reúnen periódicamente en esa ciudad suiza, se ha dado cuenta de que el mundo colapsa por la evolución irracional del capitalismo occidental. Pero ellos le echan la culpa a la sobrepoblación. Frente a esto, han planteado llevar adelante un sistema que tiene que ver con un maltusianismo: para ellos, el problema es que hay mucha gente —de 8.000 millones, dicen que hay que bajar a 2.000—. Analistas sostienen que el experimento de la reducción de población ya comenzó en Gaza.

 

Ya lo hemos señalado en otros artículos: la alternativa a todo esto —que no surgió ahora, sino que viene de lejos— han sido los movimientos emancipatorios del hemisferio sur. Tales movimientos fueron ocultados o distorsionados. El de más trascendencia fue el movimiento peronista, surgido en 1945. Tuvo un desarrollo industrial y una política distributiva importante que impresionó al mundo occidental por ser un país del sur. Frente a esto, los intelectuales argentinos no lo entendieron: no encajaba en las categorías de los sistemas políticos europeos; no era marxista ni tampoco liberal; no era de izquierda ni de derecha. Esto llevó a la mayoría de ellos a rechazarlo, adjudicándole —en su mayoría— características fascistoides, referenciándolo con Mussolini en Italia. Este rechazo de los intelectuales a los movimientos nacionales en el hemisferio sur latinoamericano no solo sucedió en Argentina, sino también en otros países de la región.

 

Quienes sí saben, y lo interpretan muy bien, son los centros de poder que manejan los medios de difusión. Consecuentemente, estimulan y también respaldan materialmente a todos aquellos agentes que distraigan a la opinión pública.

#Evasores #Capital #Rendimiento #ParaisosFiscales #FondosDeInversion #ExaltaciónDelIndividualismo #MovimientoPeronista #IzquierdaDerecha


2 comentarios:

Anónimo dijo...

CREO QUE EL CONTENIDO DEL ESTUDIO Y DESARROLLO DEL MOSMO ES LA REALIDAD ESCONDIDA DEL PODER OBRANDO Y ABSORVIENDO LAS RIQUEZAS DE LA NATURALEZA Y DE LA PRODUCCIÓN OCULTANDO Y DEFORMANDO CON EGOISMO EXTREMOS TODA INFORMACIÓN QUE PUDIERA QUE PUDIERA HACER PELIGRAR SU SUSTENTO COMPRANDO PARA TAL FIN AL PENSAMIENTO DE LA LIBERACIÓN O DESTRUYENDOLO PARA MANTENER UNA POBLACIÓN IGNORANTE SUMISA Y ESCLAVA QUE PRODUSCA GANACIAS QUE PASAN A SER DE SU PROPIEDAD

Anónimo dijo...

EL COMENTARIO ANTERIOR LO PUBLICÓ NORBERTO