En esta
tercera década que estamos atravesando, muchas personas muestran pesimismo
respecto a la crisis que acontece tanto a nivel local como a nivel internacional.
Es comprensible este estado de ánimo, pero si hacemos una vista retrospectiva,
vemos cómo en otros momentos, en situación similar, surgen movimientos que dan
lugar a una superación de la crisis. Hay una multiplicidad de factores que se
ponen en movimiento y actúan sobre la gente; algunos estas a la vista, pero
también están los más profundos que no están identificados y hacen a la
precipitación de los acontecimientos.
En este
marco, es comprensible la actual desazón de mucha gente. La cuestión va más
allá de explicar la razón de los acontecimientos actuales: hay una
multiplicidad de motivos, algunos aparecen en la superficie y otros, son más
difíciles de detectar.
Las
causas no visibles del descontento
Para hacer
una aproximación sobre este tema, primero deberíamos tratar de indagar sobre
las causas no visibles que la desencadenan. Estas son, en orden de importancia:
primero, el desequilibrio social producido por una falta de contención; esto
lleva a un naufragio y desorientación en todos aquellos que no tienen grupos de
pertenencia. Es distinta la situación de aquellos que se identifican con una
causa con la cual se enfrentan a la crisis y a su origen. Así es como sucede
una identificación y pertenencia que el mundo circundante ya no les brinda.
Esto puede sonar como una interpretación muy “sociológica”; no es la intención,
sino todo lo contrario. Lo que importa es valorar la lucha reivindicativa,
porque esta es la manera de recuperar lo perdido.
Luchas
reivindicativas y sistemas autodestructivos
Las luchas
reivindicativas son las que derrotan los sistemas que han desnaturalizado las
relaciones interpersonales; eso es la vida en comunidad. Generalmente son los
sectores más humildes los que de manera mayoritaria componen estos movimientos.
En parte esto se debe a que son mayoría, y también a que los sectores medios
(clase media) están más atravesados por la cultura y propaganda de un sistema
capitalista, cuestión que les dificulta la comprensión.
Generalmente
se cree que la crisis obedece a una determinada clase social o grupo selecto
que se beneficia del saqueo. La cuestión es más compleja. El sistema de
expoliación tiene la característica de ser autodestructivo: consigue las
mejoras beneficiando a un grupo selecto en detrimento de lo que le circunda. Si
miramos hacia atrás, vemos cómo los mismos gestores de sistemas injustos han
sido devorados por lo que ellos mismos crearon.
El caso
de América Latina y los pueblos originarios
En nuestra
América Latina vemos cómo los pueblos originarios se enfrentan a sistemas de
explotación de riquezas naturales que destruyen sus medios de vida. No es
porque sean ecologistas; es por la sencilla razón de que ellos se consideran
parte de la naturaleza. El ecologismo nace en la civilización occidental.
Muchas organizaciones que defienden el ecosistema han sido capturadas por el
aparato propagandista occidental y hacen difusiones evasivas para para ocultar
los verdaderos problemas. Todo esto que estoy señalando es bien conocido por
los grupos de poder, que, para mantener sus privilegios, llevan adelante
campañas para canalizar el descontento en distintas sendas y así no coincidan
con los objetivos generales del sistema de expoliación.
Diferencias entre América Latina y Europa
Las manifestaciones
populares de nuestra región tienen características distintas de las que se
originan en Europa. Esto se debe al impacto diferente que tuvo el desarrollo
industrial en nuestro continente. Fue extractivista y sus dividendos
beneficiaron de manera secundaria a los trabajadores europeos que, mediante sus
luchas, lograron mejoras en el sistema fabril (reducción de la jornada laboral,
etc.). El procesamiento, en Europa, de las materias primas extraídas de las
colonias generó un desarrollo industrial que, de manera secundaria, benefició a
los trabajadores. Esto sería la “teoría del derrame” para los europeos, de esto
se habló en la Argentina en el gobierno del “macrismo” —cómo los sectores más
empobrecidos se beneficiarían de la política liberal con la llegada de los
capitales extranjeros como inversión—, lo mismo que intenta el gobierno actual.
El
naufragio de los sectores ilustrados
El
naufragio de nuestros intelectuales es parte de la resultante de un estado de
indefección y sometimiento a factores externos. La imposibilidad de analizar
nuestra realidad se debe a estar atravesados por un sistema cultural
eurocéntrico, claro que hay algunas honrosas excepciones. Por esta razón nunca
entendieron los movimientos nacionales, pues estos movimientos no encajaban en
las categorías europeas que tiene un sistema patidocrático capturado por un
sistema financiero que hace concesiones para mantener la fachada democrática para
que sobreviva y se pueda seguir con la expoliación del hemisferio sur.
La
estigmatización como estrategia del capitalismo
La
revolución rusa tuvo su particularidad. Una vez que asumieron el poder, el
partido —podemos arriesgar a decir— fue capturado por el capitalismo y
utilizado como un espantajo que amenazaba la democracia y la libertad de
occidente. Después de la caída del muro, fue el terrorismo personificado en los
árabes. Esta estigmatización es la estrategia del sistema capitalista para
enfrentar a la población con un enemigo imaginario.
La
lectura intuitiva de las mayorías y el rol de la IA
El análisis
del devenir de la situación mundial y su crisis actual son necesarios para
entender nuestra realidad y poder plantear una estrategia. Un factor a tener en
cuenta es que las mayorías hacen una lectura intuitiva y actúan en
consecuencia, creando así las condiciones para que se recupere el equilibrio
perdido y se vuelva a una sociedad con armonía. Esto no significa volver atrás,
sino tener una buena vida acorde al mundo circundante, incluyendo todos los
adelantos técnicos como la IA y demás.
Respecto a
la IA, se ha escrito mucho. La mayoría de los análisis son pesimistas en el
sentido de que la misma será el nuevo patrón ordenativo de la humanidad, sería “el
nuevo ser superior al cual quedaríamos todos a su merced”. Esto que ha
trascendido no es casual; detrás de ella están escondidos los verdaderos
responsables que llevan adelante una política de exclusión y marginación
social. Ya lo he señalado en otras oportunidades: la IA se basa en un sistema
binario; detrás de esta hay un poder real en el cual podemos identificar a CEOS
y multimillonarios que están ligados al mundo financiero internacional que
anualmente se reúne en Davos.
La
reacción popular no necesita líderes predeterminados
Volviendo
al tema inicial, la reacción popular de la cual estamos siendo testigos no
necesita de hacer elucubraciones teóricas deductivas. Tampoco que preexista un
referente que las origine y dirija, como mucho tiempo se creyó y se sigue
creyendo —cuestión que lleva a la discusión de quién debe liderar la cuestión—.
En la gestación de un movimiento de oposición, como tantas veces ha sucedido en
nuestro país y otros de América Latina surgen de manera espontánea. Aparece una
multiplicidad de factores y, como estos no encajan en los parámetros
eurocéntricos, se ha intentado desacreditarlos llamándolos populismos. Respecto
a esto último debemos tener en cuenta que los movimientos y sus referentes son
una sola cosa, son vanos los intentos de caracterizar un movimiento por su
líder, como así también caracterizarlo por las características de la manifestación
y sus componentes.
El
peronismo como fenómeno transversal
Pensándolo
así, se debe entender al peronismo como un fenómeno social transversal, en el
sentido de que llega a sectores de todas las capas sociales. Estas capas
sociales son distintos estamentos de una sociedad que se sienten agraviadas por
una política que es destructiva. Esta unión sucede por la identificación frente
a un enemigo común.
Es una
reacción por conservar la vida, así de simple, como cualquier otro organismo
que reacciona ante algo amenazante. Se puede decir que es una opinión basada en
el instinto de conservación, no somos algo ajeno a la naturaleza: somos parte
de ella y, como tal, reaccionamos ante algo que nos quiere destruir.
Identificación contra un enemigo común
Por todo lo
señalado anteriormente, los movimientos populares en América se caracterizan
por enfrentar al imperialismo. Hay un pasado en común, un idioma y una misma
religión que constituyen un hilo cultural como factor de unión; esto hace que
sea más factible que la manera de manifestarse sea mediante una identificación en
contra de un enemigo. Este es identificado porque intuitivamente es detectado
como ajeno y perjudicial para el bien común.
Conciencia social versus reglas del mercado
Cuando
hablamos de conciencia social, nos referimos a las creencias de los integrantes
de un determinado grupo social; esta creencia está fundada en una manera de
actuar frente al mundo externo. Los que obedecen al mercado creen que actúan en
base a la realidad, pero la verdad es que el mercado tiene sus propias reglas,
que no coinciden con las necesidades de una determinada comunidad o grupo
social.
Los que
llevan este sistema adelante son capturados por ese modo de vida. Son los que
sostienen la libre competencia y el mejoramiento infinito. Es un sistema que se
retroalimenta de lo que él mismo genera. Es autodestructivo porque las reglas
del mercado no obedecen a las personas, sino a una espiral que crea ella misma,
de la cual son cautivos quienes están en ella: los que no obedecen quedan
afuera, y si obedecen son fagocitados. No es el propósito hacer una reflexión
filosófica. sino describir que la reacción popular es más rápida y racional que
la de los analistas. Muchos creen que lo que se busca es el ascenso social,
pero el propósito es vivir bien, que es distinto, pero este tema necesita otro artículo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario